Un día de Abril, sucedió.
Él apareció. Le vio. La vio. Se vieron.
Miles de cosas pasaron por la cabeza de la chica en ese momento. Miles de dudas se apoderaron de ella en un segundo, pero al verle tuvo una cosa clara, no podía dejar una sonrisa escondida, asique fue feliz por un instante y sonrió. Eso fue lo primero que hizo, después de pensar en todo lo que habían hablado, todo lo había hecho él por ella, en todas esas sonrisas que había dibujado en su cara .. lo tuvo claro, se levanto y fue corriendo hacia él, y mirándole a esos ojos verdes, le dio el abrazo más sentido de su maldita vida. Y ahora, cada uno está en su casa, haciendo lo mismo que hacían siempre. Hablan, se siguen sacando sonrisas, quizá sin querer pero se hacen sonreír mutuamente, y aunque lo hagan callados, se están queriendo. Mucho. Cada vez más.
Te quiero infinito. Ida y vuelta. Muchas veces.

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